Mi almohada. Tu cuerpo

Decido dormir. Cojo la almohada del lado derecho de la cama y la apoyo sobre mi pecho desnudo. Y la abrazo. Y entonces se convierte en ti; en tu cuerpo. Un cuerpo mullido sin piernas ni brazos que me mira, me sonríe, y se deja acariciar y besar.

Suelo mirarte mientras te acaricio la espalda, pero tú sigues siempre con la cabeza sobre mi pecho dibujando círculos sobre él con tus dedos. Los míos te recorren de la nuca a la rabadilla, y en ocasiones me entretengo acariciando la parte superior de tus nalgas, límite de tu cuerpo de almohada.

Se repite, unas noches con más intensidad, otras menos, desde aquel día. Y desde mucho antes sueño tu cuerpo desnudo abrazado al mío para poder sentirnos enteramente.

Hoy volví a despertar contigo sobre mí, pensando que cada día que pasa es uno menos que queda para, por fin, acariciar tus piernas y brazos.