Pajarraco

El coalño es una de las aves más raras que existen, además de ser cara de ver. Se caracteriza por unas enormes ojeras que ocupan gran parte de la parte anterior de su cabeza, y unas larguísimas patas que, al contrario que ocurre con el resto de animales terrestres, no le sirven para caminar o apoyarse sobre el suelo sino para agarrarse a él y no volar sin rumbo antes de que llegue su hora. Porque a partir de los dos años de edad, el coalño flota y se eleva por si solo debido a una dieta muy especial.

Este pájaro, por extraño que parezca, se alimenta única y exclusivamente de las almas de los niños que fallecen de noche mientras duermen. Tiene un sexto sentido que le avisa de la hora y lugar en el cual se va a producir la muerte, y que le permite llegar unos minutos antes del infeliz acontecimiento. Se desplaza bastante despacio, y se hace más lento a medida que su cuerpo acumula almas en su interior. Debe ir con mucho cuidado al combinar sus pasos, ya que siempre una de sus patas debe estar bien agarrada al suelo para no perder el control y dejar escapara sus cuerpo a la deriva, y con ello perder un alma que debía ser salvada.

No está documentado qué ocurre en el momento en el que el coalño atrapa, absorbe o engulle el alma del difunto. Antiguas crónicas, no contrastadas con pruebas actuales, desvelan que su plumaje púrpura desaparece, vistiendo en su lugar uno de colores espectacularmente hermosos, y que su mirada triste y ojerosa se torna alegre y brillante. Y todo ello, según esos documento fechados en el siglo XVI, para no asustar al niño que, en el momento en el que recibe a la muerte, es abrazado por las alas suaves del coalño. Sería entonces cuando este ave se apropiaría del alma inocente y retornaría a su apariencia original, multiplicando por su flotabilidad en el aire. Existen varias teorías acerca de esta posible transformación. La más popular se basa en la creencia de que el coalño interviene únicamente cuando el fallecido va a estar desatendido, sin ninguna persona a su lado, y que su cambio de imagen responde a la voluntad de que el último pensamiento del niño esté relacionado con la idea de la hermosura y pueda recibir un cálido y tierno abrazo antes de morir.

La flotabilidad es la que provoca que sus patas sean desproporcionadamente grandes en relación al resto del cuerpo. Éstas carecen de articulaciones, y son elásticas para permitir movimientos ágiles a la hora de agarrarse y poder así desplazarse, llegando a anudarse incluso a las ramas de los árboles cuando necesita descansar. Lógicamente, el coalño duerme de día y siempre en sitios muy muy escondidos, prácticamente inaccesibles, ya que por su rareza es una especie muy buscada entre los cazadores. Está absolutamente prohibido matar un coalño, ya que su muerte provocaría la destrucción de las almas que porta. Ellos mismos, cuando sus patas no pueden soportar la tensión, abren sus garras y comienzan su ascensión a una velocidad vertiginosa. Al llegar al espacio exterior, sus cuerpos estallan liberando las almas absorbidas, alimentando con ellas la luminosidad de las estrellas.

En muy contadas ocasiones, el pánico vence al coalño. Sus garras se tensan y no se atreven a emprender su viaje. Si alguna vez os encontráis con alguno en esta situación, os recomiendo buscar unas tijeras. Seguro que sabréis que hacer con ellas.

1 comentarios:

  David

2 de febrer de 2009, 21:57

:D