Pequeña fábrica ambulante



No te molestes. No las vas a ver. Se ocultan de los humanos porque saben que su proceso de producción les interesa, y no quieren compartirlo. Es …. digamos que lo consideran una tradición ancestral y no quieren que caiga en manos deshonestas.

No utilizan ningún camuflaje especial. Simplemente se limitan a recorrer las calles de pueblos y ciudades rozando las paredes de los edificios, o circular por las calzadas siguiendo los baldosines blancos pegaditos a los bordillos. Así pasan desapercibidas y, además, tienen más fácil la recolección de la materia prima para sus productos.

Son mayoritariamente de toffee, pero los caramelos que fabrican también son mentolados, de fresa, de manzana, … y suelen coincidir con el gusto del receptor. La elaboración se hace a partir de botones perdidos u olvidados, ovillitos de hilos desprendidos de algún jersey, … y sobretodo mucho cariño e ilusión. Cuando llega el momento, los caramelos son lanzados al exterior por la chimenea hacia el bolsillo del destinatario. Allí quedan hasta que, por azar, casualidad o destino, una mano los encuentra. Entonces una sonrisa tonta aparece, los pensamientos de niñez retornan al oír el celofán crepitar y la mente se aísla durante un instante al disfrutar del sabor de antaño.

Ya. Lo sé. Creerás que me estoy volviendo loco. Bueno … es posible, sí. Pero dime algo. ¿No te encontraste nunca un caramelo en el bolsillo?

3 comentarios:

  David

6 d’abril de 2009, 21:29

jajaja! que bueno lo de que salgan disparados y caigan en los bolsillos de la gente! :_D
verificación de palabra: hotoffie... alguien nos vigila.

  Deric

6 d’abril de 2009, 21:36

siiiiií i ara ja sé perquè els tenia a la butxaca!

  Guspira

18 d’abril de 2009, 22:28

I tant! :)
Un escrit molt dolç!