La primera caricia


Ilustración de Kalmia

No quiere. Y ella lo sabe. Él se lo pide con su mirada, como suplicando.

Ten clemencia. No lo hagas

Las ganas de ella por tocarlo están presentes en todo su cuerpo: en las enormes lágrimas que se lanzan mejilla abajo, en la tensión de sus brazos, en el tímido gesto del "no" que hace con la cabeza, en el balbuceo de su voz intentando encontrar una palabra para covencerlo. En la cabeza de María resuenan las palabras de Marc:

¿Sabes por qué me dejé el pelo largo? No fue para gustarte más. Bueno ... No sólo por eso. La razón es que todo el sentimiento que me provocas ha hecho que tenga necesidad de sentir tus dedos jugueteando con él. Sólo imaginarlos en mi nuca, confudiéndose con mi pelo mientras me besas ...


Ahora están, por fin, el uno frente al otro. Marc sabe que si se deja tocar por ella sufrirá cuando tengan que despedirse. María lo sabe, y por eso no se lanzóa sus brazos nada más verlo. Ella, de repente, cierra los ojos. Él sigue congelado enfrente de ella, debatiéndose entre largarse y abrazarla. María respira hondo. Marc sólo puede pronunciar un "por favor" apenas audible.

Al abrir los ojos, María aparece tranquila. Mira a Marc y sonríe: "Tranquilo, mi amor". Y acerca la mano a su mejilla, sin abandonar sus ojos ni un segundo. Él no puede hacer otra cosa que levar el ancla y dejarse llevar. Toma su mano y su antebrazo y nada más tocar su mano y su eterno guante se estremece; suspira ...

- Ahora ya no hay vuelta atrás, ¿verdad?
- Nunca la hubo

2 comentarios:

  Deric

13 de juliol de 2009, 16:18

;)

  Kalmia

13 de juliol de 2009, 19:02

Qué bonito :D