¿A quien quieres más?

¿A quien quieres más? ¿A mamá o a papá?

Silvia sale de la mano de Ainhoa, como cada día después del cole. Suelen atravesar el patio corriendo para luego lanzarse a los brazos de mami o papi. Ainhoa siempre tenía a Esther, su madre, esperando; pero Silvia hacía apuestas con ella misma 5 minutos antes de que la sirena indicara el final de las clases. En realidad le era indiferente porque su devoción por los dos es total, así que siempre acababa ganando. Por esa razón se entristeció al comprobar que ninguno de los dos la estaba esperando hoy.

¿Cómo te llamas, niñita? ¿Eh? …. ¿Se te comió la lengua el gato? ¿O es que no oíste mi pregunta?

Le gustaba que estuviera Amparo, su madre, porque la trataba dulcemente. Con ella había caricias, mimos, ternura, …. En ocasiones incluso le traía alguna sorpresita en forma de chuchería. Una madraza que se desvivía por su hija y que siempre tenía tiempo para ella, aunque a veces su responsabilidad en el trabajo la hiciera viajar más de lo que quisiera.

Ya veo … Igual esta situación te pone nerviosa, pero … tu padre me ha obligado a ello.

Pero cuando era Sergio quien estaba … era una fiesta. Siempre jugaba con ella. Le encantaba como la subía a hombros con un movimiento ágil. Desde allí, desde las alturas, veía la envidia del resto de niños porque no todos los padres suelen venir a buscar a sus niños al cole. Y también podía adivinar qué había tras las miradas de las madres, aunque el significado lo descubrió al llegar a la adolescencia.

Aha … Mami acaba de decir que te llamas Silvia. ¿Es así? ¿Te llamas Silvia?

Su madre gritó el nombre de la niña al ver cómo la mano de ese indeseable se acercaba a la carita de su niña. Silvia volvió con su vecina Ainhoa y su madre a casa. Cuando salieron del ascensor Ainhoa decidió jugar a las carreras bajando por las escaleras. Esther salió tras ella para evitar que su hija comenzara una persecución sin fin, pero sin éxito: aún siendo pequeña, la agilidad de esa criatura multiplicaba por cien la de su madre. Silvia se percató de que la puerta de su casa estaba entreabierta y se decidió a entrar. Al avanzar por el pasillo oía con claridad los sollozos de su madre y los quejidos de su padre como respuesta a algo que parecían golpes. Al llegar a la cocina se quedó helada. Un hombre agarraba a su madre del brazo y la apuntaba con una pistola. Al lado de la mesa, su padre mantenía el equilibrio de puntillas sobre una silla. Su cuello estaba rodeado con una soga amarrada a la viga de madera que atravesaba la habitación de punta a punta. Un segundo hombre, que fue quien se dio cuenta de la presencia de Silvia, bateaba sin piedad el estómago, el costado y la entrepierna del padre de la chiquilla.

Verás … Esto no es culpa mía. Tu padre tiene cosas mías y no me las quiere devolver. Dice que ya no las tiene, pero yo no me lo creo. Así que estoy intentando que … recupere la memoria. Eso es. ¿Comprendes?

Silvia no puede dejar de mirar el cuerpo ensangrentado de papá, haciendo un esfuerzo enorme por seguir de puntillas.

Dime … Silvia. ¿A quien quieres más? Piensa que quien tu digas será quien quede contigo para encontrar lo que papi no sabe dónde narices escondió. Así que … decídete. ¿A quien quieres más?

A … a los … dos

Tienes que aprender a decidirte, niña. En la vida no se puede tener todo lo que quieres. Y hoy te voy a dar la primera lección.


El hombre golpea en las rodillas a Sergio y da un puntapié a la silla que lo mantenía con esperanzas de vida. Amparo recibe un tiro en la cabeza y cae desplomada al suelo. Silvia, aún con los pulgares bajo las asas de la mochila que lleva colgada a la espalda, permanece bloqueada y con la mirada al frente atravesando el cuerpo agonizante de su padre. Ni siquiera se dio cuenta de la macabra carantoña de uno de los asesinos, que le sacudió levemente el pelo y le dijo a modo de despedida:

Aprende. No se puede tener todo.

2 comentarios:

  David

2 de juliol de 2009, 23:25

rabia pura.
y ésta la mejor forma de sacarla, sin duda.
pa' lo que haga falta!

  marc

3 de juliol de 2009, 8:09

David: Tú ... me conoces de algo, ¿verdad? :D