Otra nochevieja

Devoró un puñado de espinacas y repasó los huesos de la pechuga de pollo que sobró al preparar un plato de nombre impronunciable. Brindó al aire frío con el cava que le ofreció un extranjero borracho, y comió 5 uvas de la suerte que encontró en una papelera a las 2 de la madrugada. Y después de tan opipara cena, se dispuso a sobrevivir a un sueño más tumbado en su banco de la plaza.

2 comentarios:

  Deric

8 de gener de 2010, 21:22

No per tothom, per desgràcia, les festes són festes

  ababoll

4 de febrer de 2010, 16:06

Un texto muy optimista!