10/209 Soy de pueblo



Te doy hora a las 12, pero cuenta que, como muy pronto, te atenderé media hora más tarde


Ha sido la primera vez que me han visitado en el ambulatorio de Liendo. En el pueblo somos unos 1.200 habitantes, aunque apostaría a que hay mucho vasco empadronado aquí por cuestiones de ahorro en impuestos de circulación y demás. La cuestión es que me ha hecho mucha gracia, acostumbrado a visitarme en un hospital de Barcelona, la forma en la que se llama a la gente para entrar en la consulta. En el Vall d'Hebron llegabas con tu tarjeta, tomaban nota de tu nombre y, al rato, aparecía la enfermera por la puerta gritando tu nombre y moviendo la cabeza de lado a lado intentando ver quien, de los que estaba en la sala de espera, se daba por aludido. En Sant Quirze, ni eso. La doctora colgaba la lista en la puerta y debíamos ser los pacientes los que nos fuéramos numerando.

Hoy fue diferente. Salió la doctora de la consulta, lista en mano, y mirándonos fue diciendo: “Ángeles. Ahora vas tú. Luego Alfonso, después Dolores y tras ella tú, Marcos”. A todos nos llamó por el nombre. A todos nos miró para decirnos cuando nos tocaba. Incluso a mí, que era la primera vez que aparecía por allí. Sí... se podría pensar que me señaló por eliminación, porque era la primera vez que leía mi nombre en una lista y la mía era una nueva cara para ella. Pero apostaría a que no; a que ya sabía quien era.

Estoy en un pueblo. Y me gusta. Aunque me visiten una hora más tarde de la programada.