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Para que te hagas una idea de lo "raramente" que funciona mi cerebro. Estaba yo en mi habitación en pleno ataque compulsivo de comer gominolas, y de repente me quedé mirando la vela de IKEA con aroma a frutos del bosque que adorna mi escritorio (y el ambiente también). Tenía en la mano una dulce hamburguesa con su lechuga, su queso, su tomate, sus panes ... Y un recuerdo de infancia me vino a la memoria. Fue una conversación de esas absurdas en las que hablábamos de absurdos sabores de yogur (chorizo y reloj entre ellos). Súbitamente un OMG! en Arial 50 y negrita apareció sobre fondo en blanco en mi mente.

- ¿No, verdad?
- ¿Que no? Un duro a que la han inventado.


(no me gusta jugar con dinero. Y para desahogar mis tendencias ludópatas apuesto a menudo conmigo mismo en diálogos internos)

Gané, claro. En Estados Unidos, como no, alguien con muy pocos escrúpulos ha creado velas que huelen a hamburguesa.

Y me pregunto: ¿Era necesario?